Antropoceno es el nombre con el que numerosos científicos designan la época en la que la actividad humana ha transformado de forma irreversible el planeta. Más allá del debate sobre su fecha de inicio —que algunos sitúan en la Revolución Industrial y otros tras el desarrollo de la energía nuclear a mediados del siglo XX—, el término representa una nueva manera de comprender nuestra relación con el mundo.
En esta serie utilizo la pintura para reflexionar sobre algunas de las grandes cuestiones de nuestro tiempo: la migración, los conflictos, la crisis medioambiental, el consumo o la fragilidad de la condición humana.
Las imágenes que dan origen a estas obras proceden de nuestro imaginario cotidiano: fotografías de prensa, televisión, revistas o Internet. Son escenas que aparecen y desaparecen con rapidez, consumidas casi de forma automática. Mi intención es detener ese flujo constante de imágenes y devolverles un espacio de contemplación.
No me interesa ofrecer respuestas cerradas ni ilustrar un discurso político. Prefiero que la pintura abra preguntas y genere una experiencia personal en quien la observa. Cada espectador completa la obra desde su propia memoria, sensibilidad y mirada.
Como escribió Susan Sontag en Sobre la fotografía, vivimos inmersos en una cultura saturada de imágenes donde la tragedia y el entretenimiento conviven sin apenas distancia. Precisamente por ello considero necesario rescatar determinadas imágenes del consumo inmediato y convertirlas en pintura: un medio que exige tiempo, atención y memoria.
Estas obras no pretenden decorar una pared; buscan invitar a la reflexión sobre la sociedad que habitamos y sobre nuestra responsabilidad como individuos dentro de ella.